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Las 10 cosas que NO debes hacer al divorciarte

Como te dirá cualquier persona que haya pasado por un divorcio, es poco frecuente que el proceso sea fácil. Se desatan tensiones y las parejas a menudo toman decisiones poco acertadas en caliente. Dada la montaña de detalles financieros, prácticos y emocionales que se debe aclarar, no es de sorprender que tantas parejas terminen tomando decisiones críticas en el proceso del divorcio. Dicho esto, hay una serie de cosas que deberías hacer o, mejor dicho, no hacer, para reducir las posibilidades de que te arrepientas de tus decisiones más adelante. Aquí tienes los 10 mejores consejos sobre qué evitar al solicitar el divorcio.

  1. No te quedes embarazada

Tener un hijo durante el divorcio complica muchas cosas e incluso podría privarte de tu derecho al divorcio. En noviembre de 2004, un juez de Spokane County (Washington) se negó a conceder a la embarazada Shawnna Hughes, cuyo marido abusaba de ella, el divorcio. No era el padre de su hijo, pero debido a que Hughes se quedó embarazada durante el proceso, la ley estatal asume que su marido es el padre hasta 300 días tras el divorcio. El juez rechazó su solicitud porque estaba preocupado por que no hubiera un padre que asumiera la responsabilidad financiera del niño. A pesar de que muchos estados ya conceden a padres solteros los mismos derechos que a los casados, tener un hijo mientras estás en el limbo marital puede ser problemático.

  1. No olvides modificar tu testamento

Divorciarse no revoca de forma automática el testamento. Si quieres evitar que tu futuro excónyuge reciba el dinero y los privilegios que le son otorgados en tu testamento, deberás actualizarlo. Puedes volver a redactarlo en cualquier momento, pero si falleces antes de que se apruebe el divorcio y no has dejado nada a tu cónyuge, podrá presentar una demanda y recuperar parte de vuestros bienes.

  1. No descartes la posibilidad de un divorcio colaborativo o la mediación

En un divorcio colaborativo, puedes recurrir a la ayuda de profesionales (abogados, orientadores del divorcio y terapeutas) para que dividan los bienes y controlen el estrés emocional. Algunos detractores de esta modalidad creen que los abogados, los orientadores y los terapeutas que se involucran en el divorcio colaborativo no son verdaderos expertos y cuestan demasiado tiempo y dinero. Sin embargo, la mayoría de las jurisdicciones que permiten el divorcio colaborativo ha declarado que este resulta más cooperativo y menos conflictivo que el tradicional.

La mediación es distinta: solo un profesional tercero, un mediador de divorcios, os ayuda a llegar a un acuerdo. La mediación es más un proceso continuo que una intervención puntual. A pesar de que, en general, a los abogados no se les permite asistir a las sesiones de mediación, puedes consultar a uno en cualquier momento durante el proceso para asegurarte de conseguir el resultado adecuado.

  1. No te acuestes con tu abogado o abogada

Es fácil establecer un vínculo con la persona que está de tu lado, pero también es un grave error. Algunos estados prohíben cualquier tipo de relación sexual entre el abogado y su cliente. Otros estados permiten que aquellos que hayan tenido una relación sexual previa al caso judicial la sigan teniendo. En cualquier caso, acostarte con tu abogado o abogada puede comprometer tu relación abogado-cliente porque se te podría acusar de adulterio por la infidelidad.

  1. No lo pagues con los niños

Los niños necesitan un entorno comprensivo para lidiar con el divorcio. Por ello, habla lo menos posible sobre el proceso, te dará más tiempo para estar por ellos. Redirige tu energía de manera que puedas asistir a sus eventos escolares y extraescolares, ayudarles con los deberes y salir con ellos de vez en cuando al cine o al zoo. Si estás tranquilo o tranquila, ellos también lo estarán más. Si bien es cierto que debes estar cómodo o cómoda hablando con tus hijos sobre el divorcio, el objetivo de este es aliviar el estrés que sufrís tú y tu familia.

  1. No rechaces consultar un terapeuta

Consultar un terapeuta puede ayudarte a superar todas esas emociones que sentirás al lidiar con el divorcio. Pedir ayuda es una buena idea antes de que te deprimas o enfades en extremo. Un terapeuta no solo es alguien con quien hablar, sino que también es un profesional que puede enseñarte cómo relajarte, hablar con los niños y mantener la calma ante el tribunal. Y, sobre todo, un terapeuta puede ayudarte a descubrir cómo convertirte en una persona autosuficiente.

  1. No esperes hasta después de las vacaciones

Ya sabes que las vacaciones no serán difíciles. Así que, ¿para qué esperar? Los abogados de divorcios ven con frecuencia un aumento de clientes antes, durante y después de Navidad. Asimismo, es más fácil acostumbrarse a una casa vacía antes de las vacaciones. Si esperas (y peleas) durante esta temporada del año, puede que acabes con cualquier posibilidad de que la ruptura sea amistosa y terminéis discutiendo vuestras diferencias ante un tribunal.

  1. No olvides los impuestos

Normalmente, la persona que recibe la custodia de los hijos obtiene también la casa, pero puede que este no sea el mejor trato. Si no puedes permitirte la hipoteca, los impuestos y el mantenimiento de la casa, deberías pedir la cartera de inversiones del mismo valor en su lugar. Sin embargo, antes de nombrarte a ti mismo o misma monarca de la manzana, recuerda: a los solteros no se les permite obtener tanto rendimiento patrimonial de los impuestos. Las acciones también pueden debatirse: las de adquisición reciente pueden resultar más deseables porque cuestan menos en impuestos de rendimiento patrimonial.

  1. No te «conformes» de manera precipitada

El hecho de que quieras dejar tu matrimonio cuanto antes no significa que debas perder tu seguridad financiera. Haz varias copias de todos tus documentos financieros importantes: la declaración de la pensión, los formularios de impuestos, las declaraciones de corretaje y de fondos conjuntas, las declaraciones de la tarjeta de crédito y otros registros. Te hará ser consciente de lo que tienes e incluso de lo que debes. Asegúrate de que tú y tus hijos sigáis teniendo un seguro de salud durante y después del proceso del divorcio. Mientras todavía estés casado o casada, una enfermedad o un accidente pueden cambiar cómo se reparten los bienes. Si tú o tu cónyuge podéis llegar a un acuerdo amistoso solos, podréis solicitar lo que se denomina un divorcio «no disputado», lo que os ahorrará a ambos tiempo y dinero en costos del tribunal. Si simplemente es imposible, podréis contratar un mediador profesional o un abogado. Si decides buscar asistencia legal, recuerda llevar contigo tres cosas a la primera reunión con tu abogado, de manera que puedas juzgar qué necesitarás una vez divorciados: un balance general de todas las propiedades y deudas de la familia, un registro contable de tus ingresos y gastos y tu declaración de impuestos.

  1. No incurras en más deudas

El divorcio es caro. Además de pagar los honorarios del abogado, deberás disponer de dinero para volver a establecerte. A pesar de que puede resultar difícil llegar a fin de mes, debes hacerte a la idea de vivir con menos a partir de ahora. Recuerda: el plazo para pagar tus facturas legales y los costos del tribunal puede vencer antes de que recibas tu primera manutención o incluso tu parte de los bienes maritales. Aunque pueda parecer estresante, la libertad de la que disfrutarás más adelante seguro valdrá la pena.

Una observación final

Dejar de lado las emociones fuertes para cooperar con tu cónyuge y abordar los aspectos más espinosos de vuestra separación con la cabeza fría compensará a largo plazo. Ambos tomaréis mejores decisiones y saldréis del proceso menos lastimados. Después de que se hayan establecido los acuerdos y los papeles estén firmados, si todavía sientes la necesidad de expresarte, siempre puedes sacar los trapos sucios en tu autobiografía.

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